Una clase de yoga para niños en forma de cuento

CLASE DE YOGA PARA NIÑOS A MODO DE CUENTO Y ADIVINANZAS. (Creada por : Angel Kangi)
En busca del tesoro Erase una vez, un niño que adoraba la naturaleza. Una mañana al amanecer, con el sol en lo alto (hacer saludo al sol) decidió ir al bosque, para buscar un tesoro de un mapa que le dio su abuelo. Caminando y caminando por el bosque encontró un enorme y precioso árbol.(postura del árbol). Este árbol era muy sabio y le dijo al niño que lo que andaba buscando. El niño le dijo que buscaba un tesoro que le había dicho su abuelo, con el que podría ser el más feliz del mundo. El árbol le dijo que lo que andaba buscando se encontraba al otro lado del río. Caminó y caminó durante mucho tiempo hasta que encontró un puente para cruzar. (Postura del puente). Al otro lado del rió encontró también muchos árboles los cuales se movían a un lado y otro por el viento y la lluvia (hacer postura del árbol con estiramiento lateral a uno y otro lado), así que decidió continuar a la mañana siguiente. A día siguiente desayunó la miel que le dio su abuela ,una miel que fabricaban unas abejas que estaban al lado de la casa de sus abuelos (hacer postura de la abeja). Así que se levantó con tantas ganas de encontrar su tesoro, con mucha valentía y fuerza como un león cuando ruge (postura del león). Siguió su camino observando los pequeños animalitos que le rodeaban en su camino, el saltamontes (postura saltamontes), la abejas (postura de abeja), las mariposas (postura de mariposa), hasta que se encontró una enorme montaña (postura de la montaña), tan grande y alta que jamás podría llegar a su cima. Por suerte un precioso y enorme águila (postura del águila) que volaba por allí le dijo que le ayudaría a llegar a la cima de la montaña. Voló y voló a los lomos del águila por las nubes, contemplando toda la preciosidad del bosque desde el cielo, hasta llegar a la cima de la montaña donde el mapa de su abuelo decía que estaba enterrado el tesoro. Allí comenzó a excavar y excavar, hasta que encontró un cofre que abrió. Allí se dio cuenta que el cofre no tenía ni oro ni joyas ni diamantes, solo una pequeña piedra blanca, preciosa, translúcida y brillante en forma de corazón. No entendía nada, así que decidió descansar un rato boca arriba observando el cielo (postura de shavásana) hasta que se durmió. Al despertar el niño se dio cuenta en un sueño de que el tesoro no tenía riquezas económicas, sino que la riqueza de este cofre era el amor de su corazón, el amor a la naturaleza, a la tierra, a los animales y a todos los niños y niñas, y que era lo que más feliz podía hacerle del mundo. FIN

Comentarios

Entradas populares